Calçots o de cómo comer cebollas sin parar

Publicado el 23.01.2015


Una de las mejores comidas que puedes comer en Cataluña son los calçots (calsots en su versión más castellana), idóneas para veganos y para mandíbulas batientes. Los Foodistas somos adictos a esta comida que se puede disfrutar a partir de la mitad del inverno.

Los calçots no son más ni menos que una variedad de cebollas tardías, con forma de puerros. Su nombre se debe al modo de cultivo, ya que se pone un montoncito de tierra sobre los brotes de la cebolla (se calça la tierra sobre la planta). Se producen en el interior de Cataluña y especialmente en la zona de Valls (Tarragona), donde las cebollas gozan de denominación de origen.

Parece que los calçots, se comen desde el siglo XIX, y lo que se cocina son los tallos más tiernos. Se asan a las brasas hasta dejarlos chamuscados y se sirven sobre una teja, para que mantengan el calor. También se pueden cocinar en tempura o al horno, pero lo que no puede faltar es la salsa Romesco. Un delicioso mejunje hecho a base de tomates y ajos asados a la leña, avellanas, almendras, pimientos secos, aceite de oliva y pan, todo junto y bien majado para que al probarlo destapes tu costado más salvaje.

Calçots

Los Calçots de Valls, hechos a fuego vivo y de la manera tradicional /Foto: Fiesta Calçotada de Valls

No hay forma de comerlos si no es ensuciándose de cabeza a pies; lo mejor es pelar la parte quemada con las manos, mojarlos abundantemente en la salsa Romesco, empinar el brazo y engullir. Se adoptan posturas raras y actitudes que podrían ser inadecuadas en algunas mesas, por eso en muchos restaurantes y masías (casas rurales) donde se sirven calçots, ofrecen a los comensales guantes descartables y baberos. Así que esta no es una comida apta para ‘finolis’ o para ir vestidos de gala y nunca hay que olvidar arremangarse para no terminar con la ropa sucia de salsa y restos de cebollas.

p20130106-143206No creas que los calçots vienen sólo acompañados por salsa, después de darte una panzada de cebollas suele haber un plato de carne asada (aquí se acaba la opción vegetariana), patatas hechas al rescoldo, alubias, pan con tomate y, por supuesto, un bien vino servido en porrón.

 

Este fin de semana se celebra la Fiesta de la Gran Calçotada de Valls, dos días para engullir cebollas sin freno alguno. Concursos de comer calçots, de hacer salsa, de cultivadores de calçots, mercado de calçots, son algunas de las actividades propuestas para quienes se entregan a los productos de la tierra sin miramientos

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