Dulces tradiciones de Pascuas

Publicado el 24.03.2016


La pascua es una fiesta católica que se celebra en muchos países comiendo dulces y chocolates, con formas y preparaciones diferentes. Huevos de chocolate, trufas, monas decoradas o bollos de pan ¿Cuál prefieres?

Escribá, decorando la Mona de Pascua/ Foto: Los Foodistas

Escribá, decorando la Mona de Pascua/ Foto: Los Foodistas

Los huevos de pascua son una de las tradiciones gastronómicas más antiguas relacionados con esta fiesta. Se trata de comer huevos, simbolizando la continuidad del ciclo de la vida y también, aprovechando el alimento que traía la primavera (con la migración de las aves desde el sur hacia el hemisferio norte). Las cáscaras decoradas y pintadas (teñidas con remolacha y otros productos vegetales), se utilizaban ya desde la Edad Media para adornar y regalar. Esta tradición sigue muy arraigada en los países del este de Europa, donde pintan verdaderas obras de artes sobre huevos de madera o metal. En el ámbito gastronómico, los huevos se comenzaron a elaborar con chocolate y a intercambiarse como regalo. En su interior pueden esconder sorpresas (pequeños juguetes) y también se los decora con glasé real, imitando formas, flores, arabescos y otras decoraciones.

Huevos decorados Rusos / Google+ Costumbres y tradiciones

Huevos decorados Rusos / Google+ Costumbres y tradiciones

Hoy el consumo de los huevos de pascua de chocolate se extendió a muchos países como Estados Unidos, México (principalmente en el norte), Irlanda, Alemania, Eslovaquia, Francia, Italia, España, Argentina, Uruguay. En muchos sitios, se dice a lxs niñxs que el conejo de pascua ha escondido los huevos de chocolate en los jardines de la casas o en el campo, y lxs niñxs deben encontrarlos. Por ello también otro de los dulces imprescindibles es el conejo de pascua de chocolate, popularizado primero en su versión de azúcar en el (siglo XIX). La figura de la gallinita de chocolate, es también una de las nuevas versiones que se toman en estas fechas.

La mona de pascua es uno de los dulces típicos de España, especialmente de Murcia, Valencia, Cataluña, Baleares y también de la región castellano-manchega. Sin embargo en cada lugar, la mona adquiere sus particularidades. Como buena parte de la repostería española, la mona es un postre originario de los países árabes llamado mouna. Este dulce es una especie pan de brioche con zumo de naranja y aroma de agua de azahar. Se cree que la mona la trajeron los valencianos a España desde Orán. Una curiosidad es que la mona (mouna) también se consume en el sur de Francia, introducida por los argelinos.

En la comunidad valenciana se mantiene mucho más el postre tradicional, por lo que para Pascua se consume una especie de pan quemado redondo o con formas de tortuga, peces, serpientes, trenzada, etc. Se le suele añadir granas de colores y huevo (con la cáscara pintada de colores) y, lo más frecuente, es ir a tomar una merienda al campo con la mona y longaniza de pascua (embutido de cerdo). Valencia tiene un pueblo que detenta el honor de ser uno de los productores más destacados de monas: Alberique. En este pueblo se producen las mejores monas tradicionales y artesanales y, además cuentan con su propio concurso de monas, que premia cada año a las mejores.

En Cataluña y Baleares la mona ha ido variando con respecto a la tradicional. Aunque todavía es posible encontrar alguna mona con la receta clásica, los más frecuentes son la hechas con bizcochos redondos rellenos de crema pastelera, chocolate, mermeladas, recubiertas con las mismas preparaciones o crema catalana y adornada con pollitos, figuras de colores todo tipo (imágenes de futbolistas famosos, personajes de películas, etc.). En Baleares (especialmente en Menorca) también se pueden encontrar recubiertas con merengue. De todas maneras, el consumo de la mona ya aparece citado en el Costumari Catalá de Joan Amades, desde el siglo XV.

Christian Escribá preparando la mona de pascua / Foto: Los Foodistas

Christian Escribá preparando la mona de pascua / Foto: Los Foodistas

Barcelona se ha vuelto uno de los puntos de referencia a la hora de hablar de las monas, no sólo por la variedad sino también por la calidad. Por una parte hay pastelerías que siguen la tradición pastelera y otras que se han volcado mucho más a la ornamentación y espectacularidad, hasta tal punto, que parecen grandes esculturas.

Huevo de chocolate de Chök /Foto: Godo Chillida para Los Foodistas

Huevo de chocolate de Chök /Foto: Godo Chillida para Los Foodistas

Una de esas pastelerías que unen tradición, calidad e innovación es Escribá (abierta desde 1906). Antonio Escribá fue el que comenzó a revolucionar el mundo de la mona de pascua, aunando su pasión por la escultura y el amor a la pastelería. Hoy Christian Escribá es el responsable de la magia de las monas y, como cada año, para estas fechas preparan una especial de grandes dimensiones que exhiben en su escaparate, al que se acercan expresamente muchas personas . La mona de 2016 es un gran robot de Star Wars (BB-8), que el mismo Christian Escribá decoró sentado en el escaparate.

Por supuesto que también se pueden conseguir los huevos de pascua de chocolate, más sencillos pero igual de ricos. Los Foodistas estuvimos en el obrador de Chök viendo su elaboración paso a paso con chocolate suizo de primera calidad y con diferente proporción de cacao. También se pueden encontrar versiones sólo de chocolates (blanco, negro, con leche), con sabores a frutas y otras con más decoraciones o personajes infantiles.

Monas escultóricas, de pan de brioche; huevos, conejos y gallinitas de chocolate, todxs queremos disfrutar de estos dulces que no son sólo cosa de niñxs.

 

 

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