La verdadera comida basura

Publicado el 18.02.2015


La comida basura o comida chatarra no sólo es cuestión de mala alimentación y platos hipercalóricos; comida y basura se asocian también al desperdicio anual de alimentos aprovechables.

La cocina de aprovechamiento deja de ser una tendencia para convertirse en una cuestión ética, especialmente cuando nos enfrentamos a las cifras: 3 millones de toneladas de alimentos que cada año van a parar la basura en España. Casi la mitad de la comida que se produce en el mundo (1,3 billones de toneladas) se desperdicia o se pudre antes de llegar a ser consumida, por intereses de mercado, por cuestiones estéticas (comida que no tiene la forma o el color deseado), etc. Estos alimentos podrían cubrir sobradamente las necesidades básicas Comida basuradiarias de una gran parte del planeta que pasa hambre.

Los datos  hacen que cualquiera se lleve las manos a la cabeza, pero han activado unas cuantas iniciativas que se alejan de las lamentaciones y ponen de manifiesto que la gastronomía no es sólo acumulación de estrellas o innovaciones divertidas, asumiendo responsabilidad con los productos, lxs trabajadorxs del sector de la alimentación, la política, la comunidad y la ecología.

El despilfarro alimentico puso en alerta a una serie de cocineros y cocineras que hacen nuevos platos de fusión con los contenedores de basura o los desperdicios de los mercados de alimentación. Este es el caso de The real Junk Food Project, un colectivo británico que rescata alimentos aprovechables para convertirlos en sanos menús diarios, que ofrecen en una cadena de restaurantes en los que cada uno paga lo que puede o quiere. Este proyecto recupera 10.000 kilos diarios de alimentos que se transforman deliciosos platos que alimentan a muchas personas.

Despilfarro Tristan Stuart  es otro de los nombres claves de este movimiento porque impulsó Feed Back , un proyecto activista que organizó un macro evento en 2009, en Trafalgar Square, para dar de comer a 5000 personas con alimentos recuperados. Además de activista Stuart es un investigador comprometido que lo ha llevado a publicar un libro titulado Despilfarro.

Todos estos gestos no son sólo una iniciativa de marginales sino que nos ponen frente a la pregunta de si realmente el mundo tiene un problema alimentario o si es una cuestión de organización y decisiones de una política neoliberal de consumo que hunde a unos en una carrera de derroches y a otros en la miseria.

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