Adiós a Pollo Rico, un restaurante emblemático del Raval

Publicado el 31.08.2017


Poco a poco Barcelona ve cómo desaparece el tejido comercial histórico de sus barrios, a la vez que las cadenas y potentes holding, dictan qué y cómo comemos. Esta semana cierra Pollo Rico, un restaurante de más de 50 años que es un icono del Raval…

Pollo Rico cierra sus puertas después de 54 años /Foto: Godo Chillida para Los Foodistas©

La comida, la manera en la que comemos y los lugares donde lo hacemos, son cultura. Hay muchos países que no la reconocen oficialmente como parte del patrimonio cultural pero, por ejemplo, en Francia (cuna de la alta cocina) desde el 2010 la gastronomía es considerada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

Comer tiene que ver con la manera en la entablamos las relaciones sociales, económicas y políticas, con nuestro entorno más inmediato. Por ello la gastronomía explica, en parte, lo que somos y también lo que fuimos. Hay bares, restaurantes, bodegones y mercados que son testimonio de ello.

Recientemente en Barcelona, cerró un restaurante de barrio: Pollo Rico. Nada refinado, ningún plato de esos que te quitan el hipo, pero sí un espacio popular, donde la gente de la zona acudía para llenar el estómago y entretener el paladar con pollos asados, alguna Escudella catalana, paellas y demás. Su barra fue una de las más concurridas durante 54 años, desde que el Raval era el barrio Chino, y no un riada de turistas o un espacio para hispsters que bajan por un momento al “barrio chungo” de la ciudad para tomar una caña.

Pollo Rico fue el epitome de lo “popular” en la calle Sant Pau (entre Las Ramblas y la Rambla del Raval). En la entrada, pollos girando sobre el asador, en la sala una larga (y algo pegajosa) barra, y una segunda planta con mesas que, para acceder, requería de un curso de montañismo. Toda la fauna de la zona desfilaba por allí (que no es poco).

Después de más de medio siglo, el icónico local pasará a otras manos (dicen los rumores, que de una gran marca), que harán una buena lavada de cara y reforma. Por ahora no sabemos con exactitud qué habrá allí, pero sí que 10 personas quedan sin trabajo, que el Pollo Rico no hará más las funciones de la ‘Penya del barrio y que, la calle ya no olerá a pollo sino, tal vez, a gentrificación…

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