Restaurante Windsor, Barcelona

Publicado el 03.09.2017


Hay restaurantes clásicos por su estilo o porque su carta no se aparta del recetario tradicional. Windsor es un clásico, pero rompe los cánones del concepto: es un modelo de sobriedad que guarda las formas, sin dejar de atender las necesidades de un servicio actualizado. Un restaurante imprescindible de Barcelona…

Costilla de cochinillo, cocinada 12 horas y acompañada de fresones /Foto: Godo Chillida para Los Foodistas©

Barcelona tiene todo tipo de restaurantes: de moda, con estrella Michelin, de cocina creativa o tradicional pero, el restaurante Windsor entra en la categoría de los imprescindibles. Es un lugar de esos que recomendarías para una cena romántica, una comida de negocios, para cuando quieres disfrutar con amigxs o una celebración familiar. Aunque ¡atención!, esto no quiere decir que vale para cualquier cosa, sino que tiene espacios adaptables: un jardín interior (oasis silenciosos en medio de la ciudad); salones reservados para eventos privados, y una sala con rincones que permiten cierta intimidad.

El restaurante está ubicado en los bajos de un edificio modernista del Eixample izquierdo. Para acceder hay que atravesar una entrada señorial, que termina en un recibidor con una barra en la que nunca faltan las flores frescas. Todo este preámbulo nos deja en claro que estamos en un restaurante clásico, lleno de detalles de calidad y sin artificios excesivos, pero que se adapta a la demanda más contemporánea.

La terraza del restaurante Windsor, un oasis en el centro de Barcelona /Foto: Godo Chillida para Los Foodistas©

La ambientación no sería nada sin una carta acorde y equilibrada. Sus platos tienen una fuerte raigambre en el recetario catalán canónico, con producto de excelente calidad (sin concesiones). Sin embargo esto no es todo, porque como en el caso del espacio, aquí también han sabido encontrar el justo medio entre lo tradicional y lo más actual, con preparaciones menos pesadas o grasas, sin perder ni un ápice del sabor.

Los platos que probamos fueron los del Menú de Temporada (verano). La carta estimula la memoria de los aromas y sabores catalanes, sin olvidar las preparaciones emblemáticas de la cocina mundial, pero con opciones más ligeras. Este es uno de esos restaurantes que Los Foodistas llamamos de “mesa mixta”, en el que pueden encontrar platos de calidad los omnívoros y otras preferencias alimenticias. Revisando su carta encontramos buenos platos vegetarianos (hasta 6) e incluso algunos veganos, sin ser un restaurante especializado.

Falso Steak Tartare, ovolacteovegetariano /Foto: Godo Chillida para Los Foodistas©

Uno de los entrantes que tomamos en su terraza, en una jornada de bastante calor, fue el Salmorejo con manzana ácida y King Crab (cangrejo noruego real). Nos llamó mucho la atención un magnífico Falso Steak Tartare hecho a base de remolacha, con todos los aderezos que lleva este plato; un sabor intenso sin una pizca de carne (ovolacteovegetariano). Si se hiciera una cata a ciegas del falso Steak Tartare, a más de unx le costaría dilucidar si es un plato vegetariano o no.

Una opción de la tradición catalana que no puede faltar en un restaurante que se precie de seguirla, son los canelones. Los hemos tomado rellenos de setas con una fina crema de foie, y este plato bien podría valer como ejemplo de esa evocación gustativa de antaño. Seguimos con la ventresca de atún Balfegó con tomates confitados y cebolla morada, jugosa y con la mínima intervención para permitir que el producto exprese su calidad máxima.

Ventresca de atún Balfegó con tomates confitados y cebolla morada/Foto: Godo Chillida para Los Foodistas©

Un capítulo aparte es la costilla de cochinillo, cocinada 12 horas y acompañada de fresones. Una preparación melosa, con sabores acentuados pero no invasivos y, las fresas, una acertadísima combinación.

Los postres cerraron el círculo recordándonos, una vez más, que aquí la comida tiene raíces. Terminamos la cena con un pan con chocolate re-versionado: finísimas láminas de pan tostado que, en su interior, esconden chocolate fundente, coronado con un poco de sal en escamas y aceite. Es la mejor versión de este postre que hemos tomado.

Para maridar el menú nos pusimos en manos de un joven y profesional sommelier. La bodega del Windsor tiene más de 450 referencias, ordenadas en una curiosa carta digital (que vale la pena conocer). Su carta ha sido distinguida con el premio Cartaví 2017 a la mejor de la ciudad de Barcelona.

La versión de Windsor del clásico pan con chocolate / Foto: Godo Chillida para Los Foodistas©

La atención es sencillamente impecable y se nota que es un servicio de escuela, lamentablemente, algo inusual hoy en día. El personal es bastante joven y conocen bien los entresijos de la sala. Servicio ágil, discreto, amable y con la medida justa de contacto con lxs comensales.

Por las mesas del Windsor pasan 30.000 clientes al año, y quienes se encargan de la cocina son los chefs Carlos Alconchel y David Rodríguez. A la cabeza del Windsor está: Joan Junyent, que lleva 20 años en la empresa. Comenzó a trabajar en el año 1996, siendo estudiante de hostelería, y se convirtió en el timón del restaurante que dirige desde el 2012.

Final de la cena en el restaurante Windsor/ Foto: Godo Chillida para Los Foodistas©

Diariamente ofrecen un menú de mercado (29,90€), de lunes a sábados, y dos menú degustación: ‘Petit àpat gastronòmic’ por 49,50€ (con maridaje opcional, 22 €), y ‘Les nostres millors creacions’ (75€), con dos tapitas, cuatro medias raciones, quesos o un digestivo y un postre.

Si has leído hasta aquí, ya te imaginarás los que sigue: el restaurante Windsor, es un lugar para recomendar hasta con los ojos cerrados.

Restaurante Windsor

Còrsega, 286. Barcelona. Teléfono: 93 237 75 88.

De lunes a jueves, de 13.15h a 15.45h y de 20.30h a 23h. Viernes y sábados de 13.15h a 15.45h y de 20.30h a 23.30h. Domingos cerrado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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