Gastronomía, teatro y música

El 27 de marzo se celebra el día mundial del teatro. El 1961 El Instituto Internacional del Teatro (ITI), una organización internacional, decidió poner esta fecha para recordar la importancia de este arte. Desde luego que el teatro es una actividad artística fundamental de la cultura de todos los tiempo, pero el comportamiento de lxs espectadorxs en el teatro no siempre ha sido igual.

Cuando hoy entramos a un teatro todo es muy aséptico, limpio y ordenado, pero hace no muchos años atrás, el teatro era todo un evento social. Como tal, la gastronomía no estaba ausente. De hecho, eso de ver las representaciones a oscuras, es una cosa relativamente nueva, ya que antes se iluminaba la sala durante todo el espectáculo para que la gente pudiera ver la comida y bebida de sus propios banquetes y también la de los vecinxs. En más de una ocasión la comida servía como objeto arrojadizo en las riñas entre palcos y plateas., o también para manifestar el desagrado ante la actuación.

Las representaciones teatrales y de ópera, duraban unas cuantas horas, por lo cual la comida nunca podía faltar, ya que al teatro no se iba sólo a mirar y escuchar, sino a conversar, interactuar con otrxs espectadorxs, a beber y comer. Al advertir esto, los empresarios avizores comenzaron a ofrecer sus propios menús: café licores, aguardientes, chocolates, habas, frutos secos, etc. Tal vez, posteriormente, esta práctica haya sido el origen de la desagradable costumbre de comer palomitas en el cine.

Sorbete
Sorbete

Un plato muy curioso servido en los teatros donde se representaba ópera, era el ‘sorbete’. Esta costumbre se asentó especialmente en Italia y Francia en los siglos XVI, XVII y XVIII. El sorbete originario fue el ‘abuelo’ de lo que conocemos hoy con ese nombre. Hay que tener en cuenta que no existían las neveras para mantener fríos los alimentos, así que se servían con hielo o nieve (algo que pasó a la receta actual). Se trataba de una bebida alimenticia, realizada a base de yemas de huevo crudas, azúcar, limones y otros aromatizantes y agua. El sorbete se servía en una Sorbetera, una vasija adornada que se acompañaba con una cuchara de plata.

El sorbete estaba tan extendido en el consumo popular teatral, que repercutió en las mismas representaciones de ópera. A partir de este plato/bebida se creó un tipo de aria llamada “aria del sorbete” (aria di sorbetto), que se representaba en el segundo acto de la ópera, con intérpretes de segundo orden  Cuando se ejecutaba esa aria, el público aprovechaba la pausa para saciar su sed.

Hoy los sorbetes se ofrecen a los comensales como una pausa entre dos platos de sabores intensos o pesados (como platos grasos, carnes, etc.). Lo mismo que se hacía en los teatros con la interpretación, en medio de dos actuaciones magistrales los espectadores realizaban una pausa-sorbete para cambiar el sabor de boca.

opera Además de los teatros donde se llevaban a cabo representaciones, la gastronomía también está  ligada a la música. En la sociedad europea del siglo XIX, los cafés eran el lugar de reunión, donde se podía beber y disfrutar de la interpretación en vivo. De hecho, los famosos cafés vieneses, dieron lugar al nacimiento de los valses. En esos cafés había algunos instrumentistas y cantantes, que atraían al público bebedor y con menos posibilidades económicas para acudir a los teatros. La familia Strauss (Johann, Joseph y Eduard), monopolizaban los cafés de la ciudad y la periferia de Viena. El mismo Beethoven también tocó el piano en un café del parque de Prater (en Viena), así como Schubert congregaba a sus amigos en el café Bogner.

Si quieres saber más sobre la relación entre comida, teatro y música, te recomendamos este libro del italiano Roberto Iovino.

Pastelería lejana: Kek Lapis

Hoy Los Foodistas queremos hablar de pastelería, algo que nos pierde no sólo por la atracción a lo dulce, sino especialmente por la parte técnica de las preparaciones. Por algo dicen que la pastelería es la disciplina más estricta de la brigada de cocina…

La pastelería europea, en especial la francesa, es la que se que tradicionalmente se lleva todos los laureles por calidad técnica y, obviamente, por el resultado final. Aunque últimamente no habría que despreciar la italiana, que levantó los galardones mayores con la medalla de oro obtenida en la Coupe du Monde de Pâtisserie 2015

De todas maneras hoy no nos referiremos a las maravillas dulces de Europa, sino que lxs invitamos a volar hasta la isla de Borneo, en el sudeste de Asia. A Los Foodistas nos tira más la comida que las playas, así que este es un viaje directo a unas lejanas pastelerías isleñas. En la región de Sarawak  se prepara una curiosa tarta dulce

Kek Lapis / Los Foodistas
Kek Lapis / Los Foodistas

llamada Kek Lapis. Se trata de un pastel hecho por múltiples capas, que no sólo es una gozada para el paladar sino, especialmente, para la vista. Cada capa suele tener un color y sabor diferente, con el que se crean complicados dibujos simétricos.

Actualmente encontramos dos tipos de Kek Lapis: los tradicionales de dos o tres colores, y los más modernos y complejos, con motivos, formas y patrones multicolores, que forman dibujos no figurativos (normalmente de estructuras geométricas), que te dejan con la boca abierta. El pastel se cocina en hornos convencionales, en un molde rectangular y bajo. Cada capa es esponjosa, con poco azúcares y muy fina (algo semejante al pionono enrollable que se consume en muchos lugares de América Latina).

Kek Lapis / Los Foodistas
Kek Lapis / Los Foodistas

La masa no tiene nada de especial: se suele hacer con mantequilla o aceite, huevos, azúcar, colores variados y harina de trigo. Cada una de las capas resultantes se pega con mermeladas diluidas para construir el pastel final. Algunas veces también se utilizan moldes especiales para cortar las capas una vez que han sido horneadas, y con ellas se forma un patrón aún más complejo.

El Lapis no es un pastel muy dulce y, como ocurre en todo el mundo, se toma en celebraciones especiales (cumpleaños, boda o fiestas tradicionales). Caminando por las calles de Kuching (la capital de Sarawak) se pueden ver vendedores ambulantes, que salen a ofrecer pasteles caseros con diseños de diferente complejidad. Además una vez al año se celebra un festival dedicado al Kek Lapis, con actividades de puertas abiertas en pastelerías y productores/as artesanales.

Hasta donde alcanzan nuestros conocimientos, el Kek Lapis no se consigue por España. Así que probar este extraño pastel puede ser un buen motivo para visitar Borneo o, si aun no te atreves al sudeste de Asia, también puedes experimentar la receta y compartir con nosotrxs tu diseño pastelero.

 

Gluten: el secreto de una buena masa

 Los secretos de  de una buena masa residen en el gluten, una proteína controvertida. El gluten es la estructura molecular que sostiene las masas y las hace elásticas, por ello es importante conocer cómo funciona para que podamos hacer masas esponjosas (y no mazacotes).
Trigo / Los Fondistas
Trigo / Los Fondistas

Amasar es un acto gratificante: desarrolla la paciencia, la curiosidad por ver cómo se van transformando los alimentos y nos conecta con los sentidos (especialmente con el tacto). Pizzas, pastas, panes, bizcochos, galletas, bases para tartas, y otras preparaciones hechas principalmente con harina de trigo (Triticum) y otros cereales (como centeno, cebada o avena), funcionan gracias al gluten. Cada uno de estos platos tiene su receta propia, pero las masas requieren de un conocimiento técnico común y sencillo, pero que es necesario dominar para que se forme el gluten correctamente.

La harina tiene dos proteínas: la gliadina (glucoproteína) y la glutenina, que hacen que las masas se vuelvan firmas, resistente y que se puedan estiramientar. Al mezclar la harina con líquidos y trabajarla (manual o mecánicamente), las proteínas comienzan a juntarse formando enlaces entre ellas. La unión de gliadina y glutenina da paso a lo que llamamos gluten. Sin que se forme este compuesto, ninguna masas podrían estirarse o trabajarse. El segundo paso importante para la formación del gluten es el reposo, y aquí entra a jugar la paciencia. Reposar las masas quiere decir que tenemos que darle un descanso al preparado. El gluten necesita su tiempo para encontrar su espacio y formar enlaces entre la glutenina, la gliadina y el agua. Dependiendo de la receta, ese reposo se hará en un ambiente tibio o frío.

Cuando la masa está bien ‘desarrollada’, las moléculas se alinean y forman enlaces múltiples. Así la masa se volverá firme pero suave y maleable. No hay aceleradores o productos que podamos agregar para que se forma antes el gluten, pero un pequeño truco que se active un poco el proceso. Ese truco no es ni más ni menos que la incorporación de ácido acético (vinagre). El hidrógeno del ácido procedente de la fermentación del vinagre, estimula las proteínas.

Las masas que llevan un componente graso (como margarina, mantequilla o aceites), tienen más dificultad para que se forme el gluten. Las moléculas que conforman las cadenas de gluten, se cubren de una capa de grasa que las hace impermeables. Esto no significa que no se desarrolle el gluten, pero es más necesario el reposo para que la materia grasa se solidifique un poco y evitar que se resquebraje.

El gluten trae de cabeza no sólo a cocineros y cocineras que se ponen manos a la masa, sino también a muchas personas que tienen intolerancias. La intolerancia al gluten (más leve) o la condición celíaca (más compleja), es una enfermedad autoimnune por la falta de encimas necesarias para metabolizar el gluten. La intolerancia está asociada al sistema gastrointestinal (las mucosas del intestino delgado), y las malas digestiones que pueden producir también erupciones en la piel o deficiencias en la nutrición. Los celíacos pueden comer masas con harinas sin gluten, que deben ser trabajadas con técnicas específicas ya que, la falta de las cadenas del gluten, hace que las masas se disgreguen o no tengan la misma elasticidad que las que sí lo tienen.

Barcelona Gluten Free / Los Foodistas
Barcelona Gluten Free / Los Foodistas

Para quienes quieran conocer más sobre los productos sin gluten, el fin de semana del 28 al 30 de marzo, se llevará a cabo el Barcelona Gluten Free. Habrá talleres, se presentarán productos sin gluten de más de 60 empresas que trabajan en el sector, show cooking a cargo de cocineros mediáticos (como Mateo, del programa Master Chef), clases de pastelería, etc.

 

Los años dulces

  Los años dulces es un manga japonés para adultos, que invita a leerlo detenidamente, paladeando cada página. El comic presenta la historia de la relación entre una joven y su antiguo profesor de japonés. A ambos les gusta comer y probar bares y restaurantes diferentes, por eso los encuentros siempre se producen en un contexto gastronómico.

Los años dulces  Los Años Dulces es la adaptación del dibujante Jiro Taniguchi,  de la novela El cielo es azul, la tierra blanca ,de la  popular escritora Hiromi Kawakami. El cómic tiene dos tomos y está publicado en edición de tapa dura, en blanco y negro (se lee en formato occidental). Como ocurre muchas veces con las traducciones al castellano, no se ha respetado el título original de la obra (que podría traducirse por “El maletín del profesor”). Un punto a favor de esta obra es que la narración subjetiva, la lleva la voz femenina de uno de los protagonistas. El relato es delicado, sutil y muy humano, ya que deja aflorar las dudas y los vaivenes de una relación dispar.

Los años dulces  La historia se basa en la relación personal entre dos personajes: Tsukiko una mujer soltera de 37 años,, con una vida monótona y que trabaja todo el día. El otro personaje es su ex profesor de japonés, que la dobla en edad y también solitario. Ambos se encuentran por casualidad en una taberna y a partir de ese momento un interés común hace que comiencen a frecuentarse, disfrutando juntos de la gastronomía local e improvisando planes diferentes. La mayoría de escenas suceden en tabernas, restaurantes o cenando en casa, de modo tal que los temas culinarios de este manga ocupan un lugar central, a partir del cual se desarrolla una historia intimista, tierna y sin excesos de sentimentalismo. A través de los distintos encuentros que tienen los personajes, lxs lectorxs van descubriendo una gran variedad de platos tradicionales japoneses (no sólo sushi y sashimi), además se retrata el animado ambiente de tabernas y restaurantes japoneses.

Los Años Dulces es un relato de un particular romanticismo, que explora las relaciones humanas a partir de encuentros gastronómicos., Esto es algo que a Los Foodistas no puede pasársenos por alto y por ello te lo recomendamos.

¡Que disfrutes la lectura!

 

La cocina de la aldea global

En la cocina se mezclan ingredientes para crear recetas y platos, pero la cosa no se agota allí porque también expresa cultura, historia, rasgos de identidad e intercambios. La gastronomía, es mucho más que lo que comemos, porque en cada bocado se cuela el mundo entero.

Las tradiciones gastronómicas intentan mantenerse en el tiempo, pero no son estáticas, son limitadas aunque no cerradas. Por ello la costumbre del vino, el pan  y el aceite de los romanos, pudo fusionarse con la de las grasas animales, las carnes y la cerveza de germanos y galos, o también con las verduras, las frutas, las hierbas y especias de Medio Oriente y parte de África.  mosaico romano comidas  La cocina es el lugar por excelencia del sincretismo, el mestizaje y la hibridación, aun cuando se convierta en símbolo de identidad y muchas veces de nacionalismo. Podríamos decir que en la cocina es el primer lugar de la cultura donde se asienta la globalización y donde podemos observar con gran facilidad la capacidad humana de crear y conectarse ‘en red’, aun cuando no se hablaba de la mundialización ni de la globalización.

La cocina suele usarse como índice representativo de la imagen de un país o región. Un buen ejemplo de ello es la gastronomía italiana y todas sus variedades locales o regionales, o las denominaciones de origen tan demandadas en nuestros días, son también una estrategia para afianzar las identidades. Sin embargo, con sólo echar un vistazo unos siglos hacia atrás, vemos que la idea de identidad gastronómica se asienta sobre pilares inestables. La identidad de la cocina no es más que pura movilidad e intercambio de productos, técnicas, ideas, etc., la única manera de entender la identidad es dentro de ese circuito dinámico de cosmopolitismo.

La idea de cocina de territorio o cocinas regionales, no son más que invenciones recientes. Muchos de los productos que hoy integran estas cocinas, en un pasado cercano no eran más que alimentos exóticos.  variedades de tomates El tomate es uno de esos productos que inmediatamente asociamos a cualquier ‘plato tradicional’ español o italiano. No obstante llegó a Europa desde América,  recién en el siglo XVI y no se comía porque se pensaba que era tóxico. Antes de ser incorporado al ámbito de la alimentación, el tomate fue considerado objeto de estudio de botánicos durante muchos años. Así, hasta el siglo XVIII no hay referencias sobre la incorporación del tomate a la alimentación cotidiana, por lo cual esta fruta exótica hoy indispensable en muchos platos ‘tradicionales’ como la salsas, los gazpachos y las ensaladas, no tienen más que unos pocos años. Lo mismo ocurre con el arroz, que hasta el año 1700 estuvo prohibido en Europa, y luego no era más que un producto de lujo al alcance de quienes podían permitirse alimentos de otras tierras.

Prácticamente no hay huellas ‘originales’ de ningún sistema alimentario, platos o recetas. En todo caso, si nos queremos remontar a ese estado de originalidad, sería necesaria una mirada arqueológica. La cocina es el mejor ejemplo de la aldea global, una mezcla de lo que se considera hoy local, específico o tradicional, con ingredientes que provienen del intercambio y la diversidad mundial.

 

 

Pastelería artesana en Barcelona

Todavía nos quedan unos días de frío en los que apetece sentarse tranquilamente a tomar algo caliente , disfrutando de un bocado dulce. Por eso Los Foodistas te proponemos hacer una pausa en la cafetería Dolç i Salat, un espacio acogedor cerca de Vía Laietana, que ya lleva tres años ofreciendo pastelería del sur de Italia.

Dolç i Salat, es una cafetería con sólo seis mesas (por lo que muchas veces es difícil encontrar sitio libre). La ambientación casual con muebles antiguos, reciclados y música de vinilos. La vajilla  está acorde con el sitio, sigue la misma línea. Sin embargo no sólo se trata de decoración, sino que es el marco perfecto para degustar productos de calidad hechos de forma casera o traídos directamente desde Italia.

Dolç i Salat
Dolç i Salat / Los Foodistas

 

La carta es pequeña, y eso es algo que se agradece porque habla de la cuidada selección que hacen sus dueñas. Los pasteles (el hit del lugar) varían a diario, aunque hay algunos dulces que los encontrarás siempre, como la crostata, las sfogliatelle y, por supuesto, los croissant. La mayor parte de la pastelería es casera excepto las sfogliatelle y los baba que los traen directamente de Italia, al igual de los croissant que los provee Tre Marie.

Tarta de cerveza y crema de café
Dolç i Salat / Los Foodistas

Los Foodistas probamos varias delicias: la tarta de zanahorias, la crostata con mermelada, un pastel de cerveza negra y cacao, con crema de café (exquisito) y la sfogliatelle. El café es inmejorable, y lo puedes pedir con bebidas vegetales (soja, avena, arroz), o con leche de vaca (de granja local). También hay una buena oferta de tés en hebras.

Además de la variedad de pasteles,  tienen su sección salada de bocadillos hechos con embutidos y quesos italianos, así como unas contundentes ensaladas. Destacamos la porchetta de Abruzzo (carne de cerdo deshuesada,  asada lentamente con hierbas silvestres), que se puede acompañar de cerveza artesanal o una copa de vino (también italiano). Para quienes no coman animales, hay opciones vegetarianas con quesos que hacen perder el sentido.

A medio día hacen un menú rápido con una ensalada sustanciosas o bocadillo + bebida + pastel y café por menos de 10€. El desayuno de café + pastel + zumo de naranja natural cuesta 4,5€ Abren de martes a sábados de 8 a 21 hs., y los domingos de 9 a 14 hs.

¡Una buena opción para que este fin de semana te puedas dar un pequeño homenaje!

 

 

 

 

El ajo negro, la nueva joya que viene Asia

 El ajo negro es un ajo común sometido a un lento proceso de fermentado, muy utilizado en la cocina asiática, especialmente en Corea, Tailandia y Singapur. Este producto saludable se introduce tímidamente en las cocinas españolas y ya comienza a comercializarse de forma masiva.

En los últimos años comida coreana se está haciendo conocida en Europa. En 2015 la Korea Food Fundation presentó su cocina en Madrid Fusión, basada en una gastronomía que emplea frecuentemente la técnica de la fermentación. Tal vez uno de los productos más renombrados sea el kimchi, pero en breve no dejaremos de escuchar maravillas sobre el ajo negro.

Ajo negro / Los Foodistas
Ajo negro / Los Foodistas

El sabor del ajo negro es muy especial: un poco dulce ,con ligeros toques balsámicos, y afrutado (tal vez se acerca un poco al tamarindo). Se produce a través de una maduración controlada, manteniendo la humedad y la temperatura constante durante un tiempo prolongado. Al finalizar el proceso la pulpa del ajo se vuelve completamente negra. La fermentación no sólo altera su tamaño, color y sabor, sino que también varía las propiedades nutricionales, haciendo que sea un gran antioxidante. El ajo negro tiene más cualidades nutricionales que el ajo normal, debido al incremento de la cantidad de azufre (alicina) y polifenoles. Para conseguir el ajo negro hay que someterlo a una fermentación larga, por lo cual no es fácil de preparar de en casa, aunque hay quienes le dedican el tiempo o se atreven con las máquinas de fermentación casera.

Bebida de ajo negro
Bebida de ajo negro

En Corea se venden bebidas saludables hechas a base de ajo negro. Por supuesto que es además un ingrediente habitual en la cocina salada, y en Estados Unidos ya se volvió un must de la alta gastronomía. Las recetas más habituales y poco exoerimentadoras, emplean el ajo negro de la misma forma que se usarían el ajo sin fermentar: en alioli, mayonesas, salsas, pastas para untar, etc. El chef Claude Bosi, con 2 estrellas Michelin, tiene una interesante preparación de un pan dulce con ajo negro.

El sabor del ajo negro es versátil y no sólo se puede emplear en platos salados sino que sus propiedades organolépticas hacen que combine muy bien con el chocolate negro. Por eso Los Foodistas encontramos más atractivas las preparaciones atrevidas como la del pastel de chocolate y ajo negro o el clásico brownie hecho también con ajo negro. Otra mezcla curiosa son los clásicos pasteles Moon Cake que se comen en Asia, con un trozo de ajo negro en el interior.

Si te animas a realizar con alguna de estas recetas, ¡esperamos que las compartas con nosotrxs en los comentarios del Blog o a través de nuestro perfil de Twitter o Facebook!

 

 

 

Barcelona Beer Festival ya está aquí

El festival de cervezas artesanas celebrará su cuarta edición en el Museo Marítimo de Barcelona, los días 13, 14 y 15 de marzo. Esta año habrá 300 cervezas diferentes de elaboración artesanal y natural, y 30 de ellas serán totalmente inéditas para el mercado de España.
Barcelona Beer Festival / Los Foodistas

El Barcelona Beer Festival 2015 ofrecerá un nutrido programa con  unos 65 surtidores de diversas cervezas; catas y degustaciones, Jornadas Profesionales; conferencias y nuevos proyectos vinculados al universo cerveceros. Además repiten el “Meet the Brewer” (MTB), para   conocer  a cerveceros internacionales, que servirán sus propias cervezas y conversarán con el público.  Este año la cerveza se marida con música funk a cargo de Say it loud y sesiones de Dj. Los Foodistas, amantes de la música negra, no pueden estar más que felices.

El festival funciona con su propia moneda, que se adquiere en los puntos de venta del festival. Con la entrada (7€) se entrega un vaso serigrafíado de 0,24L., la guía del festival y dos monedas. Por 1€ se podrá comprar monedas extras, dentro del recinto. El valor de las cervezas varía entre 2 y 4 monedas.  Para cualquier duda dentro de la feria estarán a lxs Beer-Informer, que informarán sobre el funcionamiento del festival, qué es la cerveza artesanal y también podrán hacerte recomendaciones.

Los Foodistas
Los Foodistas

Si quieres seguir degustando en casa, se ha elaborado un pack de edición limitada (500 unidades), a la venta durante el festival. El pack de 4 botellas diferentes, hecho por 4 cervecerías locales representa las materias primas básicas de la cerveza (agua, malta, lúpulo y levadura). También habrá cervezas sin alcohol y sin gluten, para que todxs puedan disfrutar de esta bebida ancestral.

Una de las novedades más interesantes es el Cask Corner, un espacio diferenciado con barriles de real ale, para servirse cerveza fresca con una tradicional bomba de mano. Para no beber con el estómago vacío, se ofrecerán  propuestas gastronómicas de:  Mosquito, Nova Gamma, Gilda, Asturias País de quesos y Chivuo’s.

La cerveza artesanal (de producción limitada y sin pasteurizar) está en alza, pero además en Cataluña los elaboradores de cerveza están de  enhorabuena. En el mes de enero de este año, se modificó la Ley de Artesanía alimentaria y productos de la tierra incluyendo a los bacallaners y al Gremi d’Elaboradors de Cervesa Artesana i Natural Así que a partir de ahora la elaboración de cerveza artesanal queda reconocida como un valor cultural. ¡Ya era hora!

Info

Barcelona Beer Festival

13, 14 y 15 de marzo

Museo Marítimo de Barcelona

Entrada: 7€ y abono vip  50€ (Acceso preferente, Prioridad en la reserva de entradas para las actividades, 20 fichas de desgustación y camiseta edición limitada)

 

La nueva dictadura de los restaurantes

El mundo de la gastronomía no gozaría de tanta fama si no se hablara de este noble arte o  se dejara de inmortalizar imágenes de platos que despiertan la libido. Las redes sociales, los blog y Webs, no hacen más que verificar este hecho y mostrar que la fotografía marida con la gastronomía.

Llevamos ya más de un año escuchando voces discordantes y un cierto malestar con las fotos que sacan los comensales (gourmets, profesionales o no) de sus platos favoritos o de lo que se embuchan a diario. Seamos sinceros, un restaurante que no tiene fotos o comentarios publicados por clientes en páginas de reservas, blog o redes sociales, inspira poca confianza. Pero ¿qué pasa cuando fotógrafos y fotógrafas sobrepasan la raya de la buena educación? A veces los flashes o las ‘maniobras’ fotográficas incordian a clientes y a restauradores . Aquí comienza una parte de la disputa.

Hay restaurantes en los que se prohíbe sacar fotos a la comida, como por ejemplo el estelado  DiverXo o en La Grenouillere de Alexandre Gauthier.  Por otra parte hay restaurantes que hasta tienen en cuenta la iluminación apropiada de sus mesas, para que quienes quieren llevarse un recuerdo en condiciones de su paso por allí. La cosa llega hasta tal punto que se ha inventado una máquina fotográfica  llamada Dinnercam. El juguetito es un mini set que se coloca en los restaurantes, así los comensales pueden también tener una foto a nivel pro y todos contentos: clientes y restauradores. ¡La polémica está servida!

Desde luego que habrá quien saque fotos para lucirse frente a sus conocidos o para posturear en Instagram, pero ¿no es lícito querer tener un recuerdo de una experiencia o momento agradable? La comida se relaciona con la necesidad de alimentarse pero también con la de distenderse y disfrutar. Por otra parte, como clientes pagamos por nuestra comida por lo cual con el producto comprado podemos hacer lo que nos de la gana: comerlo frío, no comerlo, refregarlo por nuestras partes o sacarle una foto. ¿A alguien se le ocurriría prohibirte que saques una foto al último para de zapatillas que te compraste?

Es cierto hay fotógrafos compulsivos, pero ese no es un problema atribuible a todas las personas que sacan fotos de sus comidas. Sólo se trata de tener un poco de sentido común y no importunar a los demás, pero la falta de esta virtud lamentablemente se extiende a todos los ámbitos. Por otro lado, prohibir no es nunca la solución de nada. Lo cierto es que cada vez hay más gente que se vuelca a la fotografía gastronómica como también quienes se inclinan por los fogones, aunque los resultados en ambos bandos son (irremediablemente) diversos. Lo que es intolerable es que a algunos y algunas se les suba el ‘divismo’ a la cabeza y se comporten como dictadores/as. Un buen plato de comida muchas veces se acerca a una obra de arte, pero no nos pasemos con las tonterías, los derechos de autor y otras cosas que no vienen a cuento con las ganas de vivir una linda experiencia y buscar tener un recuerdo para compartir.

 

La rentré del restaurante Basílico de Barcelona

Esta semana se reinauguró el espacio gastronómico Basílico, con nueva carta e imagen. Conocíamos este restaurante desde hace más de 5 años, pero nos acercamos a ver su nueva propuesta y aquí te lo contamos.

El local está ubicado en la avenida del Paralelo, una zona que ha comenzado a convertirse poco a poco en el nuevo polo gastronómico de la ciudad. La cocina está al mando del joven chef ejecutivo Pere Nacarino, con formación en la escuela Hoffmann de hostelería y el jefe de cocina Roger García , ex de Fonda España.

basilico-copa El gastrobar introduce  nueva carta con un concepto divertido: agrupar los platos por temperatura de cocción. Podemos encontrar platos cocinados a baja temperatura partiendo de los 5º, hasta los que requieren mucho calor (más de 200ª). Por supuesto, también hay una sección para los que están a bajo cero o muy pocos grados: los postres.

Probamos unos cuantos platos, todos hechos con productos frescos y de calidad. Ostras del Delta del Ebro, rebozadas en panko con tártara de algas; Steak tartar de Vaca Vieja con crema helada de mostaza; ensaladita de tomate a baja temperatura con romero, cebolla morada y bonito; huevo a baja temperatura con parmentier y salsa de rustido de cerdo; ventresca de atún con guiso de alcaparras, soja y mango. Para los postres, ensalada de frutas con sorbete de mandarinas y babá al ron con crema de vainilla y licor de ron. La bodega de Juvé Camps, pan de calidad con buena costra y miga (aunque presentado en trozos demasiado grandes); y el café correctamente preparado, mezcla de robusta y arábica.

Atún con alcaparras
Atún con alcaparras/ /Los Foodistas
Ensalada de fruta fresca/ Basilico

Todos estos platos destacan el Steak tartar de Vaca Vieja, el huevo a baja temperatura con parmentier y la estupenda ventresca de atún con guiso de alcaparras. El primero de esta lista es un clásico, pero la crema helada de mostaza hace que escale a una categoría superior por la combinación entre lo crudo, lo helado, lo picante y lo graso. El huevo a baja temperatura con parmentier de  sabor redondo con toques crujientes de cerdo (aunque a la espuma de Parmentier le faltaba un poco más de temperatura, para jugar con los contrastes). Últimamente se ha puesto de moda rescatar los huevos mollet y poco cocidos, cosa que nos pone muy felices. Por último la que ya adjetivamos: la ventresca de atún con guiso de alcaparras, soja y mango. El pescado de gran calidad y cocido en su punto justo con un guiso de alcaparrones que no habíamos probado antes. De los postres destacaríamos la ensalada de frutas, que aunque es un postre que entraría en la categoría de sencillo, en este caso han logrado que las frutas estén crujientes, sabrosas y que el sorbete no adormezca las papilas por el frío.

Tienen también un menú de vermuteo que no hemos podido probar pero, como seguro repetiremos, tal vez la próxima comencemos por ahí. Por unos 30€ te puedes dar un homenaje, y por menos de 5€ tomarte un vermut con sus patatas, aceitunas, mejillones y anchoas. También tienen un menú de mercado para los días de semana.