Cervezas de Canadá

Cuando pensamos en cervezas interesantes y con tradición se nos vienen a la cabeza las alemanas, checas, belgas, inglesas… pero pocas veces aparece Canadá en esa lista. Hoy hablaremos de ellas: las cervezas del extremo norte de América.

Esta semana recibimos la invitación de la cervecería 2D2dspuma de Barcelona,  para asistir a una presentación de cervezas de Canadá, y menuda fue nuestra sorpresa al descubrir una gran variedad de cervezas y cerveceras, que sinceramente desconocíamos. Por eso aquí compartimos algo de lo que aprendimos.

Cata cervezas de Candá / Los Foodistas
Cata cervezas de Candá / Los Foodistas

La cerveza la introdujeron en Canadá los colonos europeos, en el siglo XVII, pero inmediatamente se vieron afectados por una ley que prohibía el alcohol. Pocos fueron los productores que sobrevivieron, pero lograron ir creando un tradición cervecera bien particular, que se afianzó en el siglo XX.

La producción canadiense de cervezas cuenta con algunos grupos relevantes. Entre ellos está Molson Coors (fundado en Montreal en 1786 por el inglés John Molson), que es el segundo grupo cervecero más grande del mundo y la segunda empresa más antigua de Canadá. Hoy continua produciendo en su cervecería original.  En 1840 en Ontario, Sir Thomas Carling fundó su casa cervecera, y en 1989 se fusionó con su rival O´Keefe, para crear CarlingO´Keefe, que a su vez fue absorbida por Molson.

Esta historia de fusiones se repite a lo largo de la historia y también del planeta, porque los grandes grupos se unieron entre sí para crear grupos transnacionales, engullendo o poniendo cortapisas a las pequeñas marcas locales. Sin embargo en estos últimos años han surgido nuevas marcas y micro cervecerías, que hacen cervezas potentes a pequeña escala. La Pale es la cerveza más popular de Canadá producida, como no, por Molson y también por la casa Labatt.

Cata cervezas de Candá / Los Foodistas
Cata cervezas de Candá / Los Foodistas

En la cata probamos 5 cervezas y un combinado hecho con cerveza y cava, que no provenían de los imperios cerveceros. Las que más nos gustaron fueron dos, y nos despertaron la curiosidad porque aportan elementos y sabores que las hacen especiales.

La Obsidian, una Porter Premium envejecida en barrica por la que ha pasado ron, fue una gran sorpresa. La combinación de aromas de

Cerveza Obsidian / Los Foodistas
Cerveza Obsidian / Los Foodistas

café y caramelo, es estupenda. Tiene 9,2º y puede ir muy bien para maridar postres cremosos y grasos. No la pondríamos con chocolate negro, a pesar de lo que seguro recomendarían otras personas, porque apagaría los sabores de la bebida y el chocolate (no es un buen negocio perder sabores)

Otra que nos llamó mucho la atención fue la Flying Monkeys, cerveza artesana de Ontario (con una etiqueta super psicodélica) de

Flying Monkeys / Los Foodistas
Flying Monkeys / Los Foodistas

11,5º, hecha con sirope de arce. La producción de la cerveza es limitada y  no tienen stock;  es una joya, potente, con alcohol en boca pero que se diluye inmediatamente dejando paso a un amplio buque que recuerda al Pedro Ximenes. Interesante para aperitivos. Nos propusieron hacer un combinado de Flying Monkeys con cava brut (50 y 50 %), para aportar un punto de acidez. La verdad es que no nos gustó demasiado, pero si algunx se atreve a probarlo, esperamos que nos cuenten su experiencia.

 

 

 

La Revolución Alimentaria

Hoy se celebra el Food Revolution Day, impulsado por el famosísimo Jamie Oliver del que ya hemos hablado en varias ocasiones. Se trata de un día para remarcar la importancia de un alimentación equilibrada y para concienciar tanto a las autoridades, las instituciones y la ciudadanía mundial, de que tenemos que atender y educar a las niñas y niños para que gocen de una alimentación saludable.

 

Vivimos en un mundo de locos: las tres cuartas partes de los niños y niñas del mundo sufren desnutrición alimentaria y no tienen la oportunidad de recibir un plato de comida para la subsistencia básica. Por otro lado 42 millones de niños y niñas de menos de cinco años, padecen obesidad o sobrepeso. Ambas cifras son alarmantes, no sólo porque juntas suman una gran número sino, fundamentalmente, porque cada una de ellas habla de una persona sin porvenir. Esta situación presenta un triste panorama de futuro, en la que hay una joven generación que ya tiene una expectativa de vida menor a la de sus madres y padres.

Alimentos saludables  Este día sirve para recordarnos que la buena alimentación tiene que ver consumir productos frescos (no procesados), con cocinar más en casa, con adquirir buenos hábitos, hacer deporte y, claro que sí, con exigir a los políticos y autoridades que faciliten estos procesos y que cuiden más de las políticas alimentarias saludables (en lugar de favorecer a las grandes industrias de procesamiento). La alimentación saludable es un derecho, y ¡tenemos que hacer que se respete!

En todo este caos hay una responsabilidad individual (a la que cada unx de nostroxs puede aportar) y también social. Por eso este día sirve también para que recordemos que a comer se aprende y que tenemos que hacerlo de forma reflexiva, sensible y sostenible. Para todo ello la educación desempeña un papel clave, por lo que debemos reclamar que se comience ya mismo a enseñar en las escuelas cómo cocinar, unos mínimos criterios de nutrición y, por supuesto, que haya más control sobre los comedores escolares (muy dados a llenar platos con comida industrial).

Los Foodistas nos sumamos a esta iniciativa y nos hemos convertido en embajadorxs de la comida saludable y fresca. Si te interesa, tú también puedes hacerlo porque las prisas y el presupuesto no son ninguna excusa para no elegir productos sanos, comer bien no cuesta más ni lleva más tiempo.

 

Un gourmet de la comida basura

Vivimos tiempos foodies. El gusto por la comida y la bebida no es nada nuevo, pero desde algo más de cinco años la cosa ha tomado un nuevo giro que puede verse como un resurgimiento de nuevas tendencias gastronómicas. Casi al mismo tiempo que proliferan tiendas, restaurantes y cocinerxs que prestan una cuidada atención al tratamiento de los productos y la presentación de platos, se formó (paralelamente) una serie de falsos gourmet que hablan con vocabulario rebuscado, que copian presentaciones foodies, reduciendo la cuestión de la gastronomía a una cáscara sin contenido.

 

Hoy podemos disfrutar en la tele de las recetas y la sabiduría de cocineros con estrellas Michelin (como es el caso de Martín Berazategui); concursos de cocina televisados que contribuyen a que la audiencia conozca técnicas y vocabulario gastronómico; restaurantes con comida de diferentes partes del mundo; tendencias y técnicas culinarias que se hacen accesibles; irnos de turismo gastronómico y un largo etcétera. Todo ello despierta un fervor por la cocina, muchas veces reblandecido.

Desde luego que la influencia foodie está empezando a reproducir un mundo que había estado muy acotado, pero la generalización del movimiento también atrajo a toda una tribu de arribistas que sólo tienen una ‘actitud finoli’, y muy poco conocimiento.

Las preparaciones de Jacques La Merde
Las preparaciones de Jacques La Merde

En el mundo angloparlante, que van unas décadas por delante con esta moda, han surgido dos personajes que satirizan las imposturas gastronómicas. Se trata del Chef Jacques La Merde  y Ruth Bourdian,  ambos personajes punzantes que ironizan sobre la alta gastronomía como actitud trendy.

El Chef Jacques La Merde, tiene una cuenta en Instagram donde sube fotos de sus ‘creaciones’ de alta gastronomía, con platos

Jacques La Merde
Jacques La Merde

elegantes, armoniosos y minimalistas, pero hechos con comida basura. La Merde parodia las histerias de la cocina más moderna, con salchichas industriales, aperitivos de bolsa y otro tipo de productos, que aparecen presentados bajo nombres sofisticados y afrancesados, en platos de una factura impecable. Sus creaciones se inspiran en pastelerxs y cocinerxs famosxs, pero a través de ese giro de tuerca que da al tema, lanza una crítica a los extremismos.

Por otro lado está Ruth Bourdian, un personaje híbrido que mezcla

Ruth Bourdain
Ruth Bourdain

dos identidades. Ruth Reichl autora de numerosos libros y editora de Gourmet Magazine (durante 10 años). El apellido, Bourdian, lo toma del famoso cocinero Anthony Bourdian, también conocido por su programa de TV  Detrás de este personaje que sube hilarantes comentarios gastronómicos a la cuenta de Twitter de Ruth Bourdian  está Josh Friedland el editor de The Food Selection , uno de los blogs de gastronomía más prestigiosos.

Verdadero interés por la gastronomía o imposturas, lxs lectorxs y consumidorxs eligen, pero lo que sí es imprescindible es darse una vuelta por estas cuentas de Twitter o Instagram para reír un rato.

 

Revuelto gramajo, un plato en medio del Río de La Plata

A Los Foodistas no encantan las historias que hay detrás de las recetas y del desarrollo de la gastronomía. Sin embargo, este blog no se ocupa de explicar recetas, aunque hoy hacemos una pequeña excepción para hablar de un plato sencillo y curioso: el revuelto Gramajo, un plato que se come a ambas costas del Río de la Plata.

Este revuelto hecho a base de guisantes (arvejas), patatas (papas), cebolla, huevo y jamón o bacon, y parece que tiene su historia documentada. Como ocurre con muchas otras cosas (el tango, la ciudad natalicia de Gardel, etc.), Argentina y Uruguay se disputan las filiaciones del plato. Ambos países, hasta 1800, eran uno bajo el virreinato de El Río de la Plata así que se trata más bien pensar que hay muchos puntos en común, incluida la gastronomía.

Ingredientes revuelto Gramajo / Los Foodistas
Ingredientes revuelto Gramajo / Los Foodistas

Hay dos versiones históricas de la creación del revuelto. Por una parte hay quienes dicen que el plato lo Arturo Gramajo, el hijo del intendente de la ciudad de Buenos Aires, en los años 30. Este buen señor no era cocinero, pero sí un buen juerguista, que se preparaba el revuelto al llegar a su casa, para poder dormir hasta tarde con el estómago lleno. La otra versión aparece referida por el novelista e

Coronel Gramajo- Ilustración de J. M. Cao /Los Foodistas
Coronel Gramajo- Ilustración de J. M. Cao /Los Foodistas

historiador Félix Luna y dice que el plato fue creado por el coronel Gramajo en 1800. Este coronel era el ayudante del militar Julio Argentino Roca (un personaje nefasto de la historia argentina, responsable de la matanza buena parte de las comunidades originarias). No obstante, este último parece más un dato salida de la pluma ficcional de F. Luna que el resultado de investigaciones de archivo. Más allá de cuál se la verdadera historia que dio origen al revuelto, parece ser que el Coronel Gramajo existió. Al menos el caricaturista José María Cao (un tío abuelo de Los Foodistas), lo inmortalizó en sus mordaces dibujos

El revuelto Gramajo es un plato delicioso por su cremosidad, así como por contraste de sabores y texturas (el dulce de los guisantes y las cebolla, el salado el jamón y lo harinoso de las patatas). Además admite versiones vegetarianas (sin jamón) y omnívoras. Para cocinarlo, es necesario cortar las patatas en bastones finos y estrechos, y dejarlas en remojo una hora (para que pierdan el almidón y se queden más crocantes. Esta operación también es válida para unas buenas patatas fritas. Luego hay que freírlas (no fritura profunda) en sartén hasta que queden doradas, agregar la cebolla en

Revuelto Gramajo, versión vegetariana / Los Foodistas
Revuelto Gramajo, versión vegetariana / Los Foodistas

pluma y el bacon (si se elige esta opción). Por último se incorporan los guisantes (blanqueados), un diente de ajo (en camisa o picado) y, si se prefiere la versión con jamón (en lugar de bacon), habría que añadirlo en este momento. Los huevos le dan el punto de cremosidad a la preparación, por o cual hay que incorporarlos con el fuego apagado, para cocinarlos con el calor residual y lograr el toque babé. El resultado de esta alquimia maravillosa, se sirve tanto como acompañamiento, plato principal o para rellenar un bocadillo.

 

 

Espárragos, los brotes de primavera

Estamos en plena temporada de espárragos, un vegetal al que, históricamente, se le han atribuido cualidades medicinales. Admiten diferentes formas de cocción, aunque mayormente se consumen hervidos, y además se pueden tomar calientes y fríos con múltiples acompañamientos. Hay algunos pequeños ‘trucos’ que deberíamos conocer, para sacar el mayor partido de ellos y aquí los compartimos.

 

Esparragos Los espárragos se distinguen por su grosor y también por su color: blancos (crecen bajo tierra y reciben poca luz solar), verdes (normalmente más finos y con un sabor a clorofila acentuado), y morados (estos son más difíciles de conseguir) . Los más pequeños y delgados pueden ser más leñosos que los de tallos gruesos y mayor volumen. Esto los diferencia de otro tipo de verduras, que su tamaño es inversamente proporcional su dureza. Lo ideal, como ocurre con casi todos los vegetales, es comerlos cuando están recién cortados. Cuando los espárragos llevan demasiado tiempo arrancados de la planta, los extremos se van secado y se vuelven un poco cóncavos.

Los espárragos son originarios de Egipto, aunque los griegos y romanos también los consumían y  en el imperio romano, se hizo popular su consumo. Fueron  los romanos los que los introdujeron en España, y desde allí llegó a América. El espárrago blanco es una variedad de consumo reciente (se comenzó a cultivar bajo tierra en el siglo XIX); antes sólo se conocían los verdes. El 95% porciento de su masa es agua, así que tienen pocas calorías y nos ayudan a mantenernos en forma.

La mejor manera de cocinarlos es limpiarlos y utilizarlos en el momento. Los verdes se pueden comer salteados desde crudo, o  cocerlos en agua hirviente con sal. Para ello es mejor emplear una olla alta, cubriendo los tallos con agua, colocándolos de pie (atados ligeramente con un hilo de algodón) y dejando las yemas hacia arriba (sin agua), para que se hagan con el vapor. También se pueden cocinar directamente al vapor. No conviene pasarlos demasiado, de cocción para que no pierdan su punto crocante.

Existen ollas específicas para los espárragos, son cilíndricas con un

Olla para cocinar esparragos
Olla para cocinar esparragos

cesto de metal y pequeñas protuberancias en el fondo, para sujetar los espárragos sin necesidad de atarlos. Si son de buena calidad, los espárragos blancosse se pueden consumir crudos en ensaladas, sacando láminas delgas con un pela-patatas. En todos los casos es mejor pelar un poco los tallos para quitar las capas más duras. El caldo resultante de la cocción es un buen brebaje para emplear en otras preparaciones, aunque hay que tener cuidado porque su sabor puede resultar avasallante en algunas preparaciones.

Quedan estupendos en risottos (empleando los verdes y desde crudo), hervido y acompañados con salsa holandesa, mayonesa, mantequilla derretida con hierbas, con queso parmesano, en hojaldres de salmón, revueltos con gambas y huevo, etc. Se pueden comer fríos o calientes, frescos o en conservas. Pero lo mejor de todo es aprovechar la temporada para apreciarlos frescos.

Aprovecha que están en plena temporada y corre al mercado para disfrutar de unos espárragos, con una buena copa de Sauvignon Blanc, Riesling o Pinot Gris (nunca con vino tinto).

La fiesta de los libros, las rosas y la gastronomía

El 23 de abril se conmemora el Día Internacional del Libro, una celebración con el objetivo de fomentar la lectura, y la protección de los derechos de autor. Además en la misma fecha, en Cataluña , tiene lugar una de las fiestas grandes dedicadas a Sant Jordi, en la que se regalan libros y rosas.

Como toda fiesta que se precie, el día de San Jordi se acompaña con algunas delicias gastronómicas que le suman más sabor a los festejos. Desde hace algunos años, las pastelerías se apuntan a las eventos libreros, elaborando rosas de chocolate, de caramelo o pasteles con forma de dragón, libros o flores (recordando la leyenda de San Jorge y el dragón).

También se ha creado un pan (que ya tiene 25 años) para la ocasión,

Pan de Sant Jordi
Pan de Sant Jordi

llamado pan de Sant Jordi. Está elaborado a base de sobrasada, queso y nueces,  emulando las cuatro franjas rojas y doradas de la señera (la bandera) catalana. Durante la semana de Sant Jordi se encuentra en muchas panaderías, y se puede consumir con acompañamientos dulces y salados.

 

 

Otro de los productos típicos que se degustan en esta época es el pastel de Sant Jordi, cuya receta original parece que se remonta al siglo XIII. Normalmente tiene forma rectangular y se compone de cuatro capas de una masa muy fina y esponjosa, hecha a base de azúcar, almendras, huevos y harina. Normalmente se rellenan de una crema de mantequilla y yema de huevo (aunque los hay de nata y trufa) pero, sobre todo, lo que no puede faltar es la cobertura de

Pastel de Sant Jordi
Pastel de Sant Jordi

azúcar quemada y una rosa roja, como coronación. Estos pasteles también se decoran con imágenes de libros abiertos o de dragones realizados con cacao (como el que hacen en las Pastelería Mauri). Sin embargo, el pastel tradicional   es el que emula los colores de la bandera de Cataluña. Últimamente también los restaurantes se han sumado a la fiesta, con una oferta de menús que incluyen platos típicos catalanas (como la escalibada) e incorporan  estos postres para el remate dulce.

Si no tiene cerca una pastelería o panadería catalana, para degustar estos dulces, los puedes preparar en casa y luego disfrutar del día del libro, leyendo algunas de las recomendaciones Foodistas para grandes y menudos.

 

 

Street Food

Hot dogs recalentados, hamburguesas grasientas, dulces hipercalóricos, helados industriales. La comida a pie de calle ya no es lo que era (como muchas otras cosas), hoy es un fenómeno de moda que no para de crecer y de evolucionar con propuestas ecológicas y de calidad. La comida ambulante es una moda que ya lleva algunos años y que, en algunos países, como Estados Unidos, hasta tienen programa de tele y documentales sobre el fenómeno. Street Food es algo más que comida barata y rápida, es también una manera diferente de consumir nuestra comida, más allá de las terracitas o de los pic-nic al aire libre.

 

España goza de una buena tradición de comidas rápidas (pinchos, raciones, tapas, etc.), pero la comida callejera no es algo que pueda verse por los espacios públicos de ese país, a excepción de algunos puestos de churros y castañas (en invierno y en ferias) y los de helados envasados (en verano). En otros lugares del mundo, lo que hoy se llama Street Food en cualquier rincón, es comida tradicional y también una forma de consumo habitual. No hay más que darse una vuelta por México, Uruguay, India, Borneo o Japón. Así de claro, países tan distantes en sus costumbres gastronómicas comparten mucho en lo que a la forma de comer se refiere.

Un punto que diferencia los eventos de Street Food (que comienzan a organizarse cada vez con más frecuencia), con los puestos de comida ambulante de otros países, es que los primeros están montados exclusivamente para esa ocasión. Muchos de ellos funcionan en foodtrucks (camiones acondicionados para proporcionar alimentos), pero que no acostumbran a desplazarse de barrio en barrio ofreciendo sus productos, ni a ocupar un lugar fijo en algún punto de la ciudad. Estos caminos son cada vez más molones, con toques vintage, acondicionados y decorados de forma acorde a los productos que ofrecen.

La tendencia está cambiando en España, y desde hace pocos años es frecuente encontrar cada fin de semana un evento de Street Food. En muchos casos, detrás de ellos hay asociaciones que están haciendo lo posible para difundir esta forma de comer. Barcelona y Madrid van a la cabeza con estas incoativas, pero poco a poco van llegando a otras ciudades como Málaga, Sevilla, Mallorca, Valencia, y más. Estas asociaciones también están bregando por un cambio en la legislación, que tiene unas ordenanzas rígidas con licencias poco adaptadas a la gastronomía actual.

La oferta de Street Food es variada y va un paso más allá de los platos de comida rápida tradicional,, aunque te encuentres con una hamburguesa o un bocadillo, los foodtruck, buscan trabajar con productos de calidad y cocinados al momentos con ingredientes

Eat Street Barcelona
Eat Street Barcelona

frescos. Comer sobre el asfalto es tradición y tendencia a la vez, y bien vale la experiencia. Este fin de semana hay eventos de Street Food en varias ciudades, así que tienes

Street Food Madrid
Street Food Madrid

la portunidad de disfrutar de una variada oferta gastronómica en Madrid y Barcelona, que promueven  la gastronomía de

calidad de forma sencilla e inmediata.

Albóndigas en ‘A tu bola’

Se aproxima el fin de semana y decidimos darnos un paseo por un pequeño bar/restaurante de Barcelona. Hoy les contamos las bondades de A tu bola, las clásicas albóndigas con toques equilibrados de cocina judía y de Oriente Medio. Un local pequeño y austero, sin pretensiones pero con buena comida. Calidad y precio muy adecuados.

El Raval es uno de los barrios ‘pobres’ de Barcelona, pero muy rico en diversidad y en ofertas gastronómicas interesantes (y otras tantas para turistas). Esta variedad hace que en una sola calle podamos toparnos con restaurantes marroquíes, gallegos, catalanes, italianos y también de origen israelí, como A tu Bola. Una de las responsables del local es Shira, una joven cocinera venida de Israel, que se mueve con destreza en una cocina minúscula ubicada en el medio del salón del restaurante. Hay pocas mesas y una barra que mira hacia la calle Hospital. Si te sientas allí, por el precio de las albóndigas, tendrás show asegurado.

Plato de albóndigas de carne / Los Foodistas
Plato de albóndigas de carne / Los Foodistas

El restaurante abrió hace poco más de un año y la carta está centrada en lo que hoy es una tendencia: un plato estrella y sus variantes. Aquí encontrarás albóndigas de carne de ternera, cerdo, pollo, gambas, harina de garbanzos, boniato y una dulce (la más floja de toda la carta). Cada plato tiene su salsa y guarnición (puré de patatas, fideos de arroz, humus, ensalada), aunque se pueden pedir cambios. Todo es fresco, simple y preparado en el restaurante.

Entre las opciones de la corta pero nutrida carta, se pueden pedir platos individuales u optar por 2 menús distintos con cualquiera de sus opciones de albóndigas: pita (2 albóndigas) + bebida (por 6€), o plato (3 albóndigas) + bebida + bola dulce (por 9,50€). El menú está disponible todos los días y a todas horas. También se puede pedir para llevar.

Los Foodistas comimos allí varias veces, así que hemos probado las de ternera, gambas, cerdo y boniato. Éstas últimas son unas de las mejores: crocantes en el exterior y con interior cremoso, combinadas con una ensalada bien crujiente que lleva manzana

Verduras encurtidas / Los Foodistas
Verduras encurtidas / Los Foodistas

verde (y le da el contrapunto justo de acidez a la dulzura del boniato). Antes de servir los platos principales ofrecen unos estupendas verduras encurtidas caseras con un toque de picante. Los platos también los acompañan con un poco de pita tostada y humus, además de su guarnición correspondiente.

A Tu Bola /Los Foodistas
A Tu Bola /Los Foodistas

Preparan tragos y aperitivos, además de las cervezas, vinos y refrescos tienen zumos y limonada casera (tuneada cada día con algo diferente: hierbas, frutas, té rojo, etc.). La atención es un poco descuidada y lenta. A pesar de que hay pocas mesas, siempre da la impresión de que van desbordados y se olvidan de las comandas. En fin, un punto a mejorar, que se compensa con la calidad de la comida.

A Tu Bola es un restaurante sin secretos, todo está a la vista, así que puedes comprobar su calidad y seguir la cocción de tu plato al momento.

Hospital, 78, Barcelona (08001)

Abierto de L. a V. de 13 a 0 h. S. y D. de 13 a 1h. Martes cerrado

 

Gin ¿con tónica o solo?

El 8 de abril es el Día Internacional del Gin Tónic, un trago que está de moda pero no por ello deja de ser uno de los mejores combinados que te puedas tomar.

La moda del Gin Tónic ha traído de todo: desde bares que te ofrecen brebajes horrorosos a los que se atreven a ponerle ese nombre para atraer incautos, los que acumulan cosas (llámense hierbas, flores, cítricos, especias, verduras, etc.) dentro de las copas sin criterio alguno, hasta la proliferación de nuevas tónicas y ginebras que han logrado crear una amplia (y alta) gama de opciones para la preparación de este trago. Sea como sea, lxs amantes del Gin Tónic estamos de enhorabuena porque hay mucho para elegir, disfrutar y probar. La oferta brinda un amplio abanico que se adapta a todos los gustos: botánicos, frutales, herbáceos e incluso guarradas varias.

Complementos para preparar Gin Tónic
Complementos para preparar Gin Tónic

La ginebra es un aguardiente de trigo, cebada y otros cereales, redestilado con bayas de enebro (Juniperus comunis). De no ser por estas últimas, sería casi un vodka. Es el principio activo de las bayas (la juniperina) el que le da ese toque tan especial, porque no se envejece en barrica. Se cree que su origen es holandés, aunque lo que se consume habitualmente vendría a ser el plagio la versión británica de la receta original holandesa. A esta nueva receta se le agregaron hierbas en el proceso de redestilado, muchas de ellas exóticas y traídas de las colonias que los británicos tuvieron allende los mares.

A la hora de tomar un Gin Tónic, hay quienes lo prefieren como

Gin Tónic
Gin Tónic

aperitivo para abrir boca antes de una buena comida, maridando diversos platos (como sushi) o bien para después de ésta. La juniperina junto a la quinina de la tónica, ayudan a la digestión. Aunque hoy es miércoles, aquí tienes otro argumento para beberte una copa.

No sabemos si existe el Gin Tónic perfecto pero, como todos los tragos, requieren una escala química y física para evitar descalabrar los productos del bebedizo. Por ello hay una proporciones y pasos que es importante tener en cuenta: la temperatura de los ingredientes (el equilibrio entre la temperatura de la copa, la tónica y la ginebra). Como ocurre con muchas bebidas, la copa hace la diferencia. Es importante que sea de cristal (no de vidrio) y con forma de balón (por favor, evitar los vasos de tubo o trago largo). La boca de la copa puede ser ancha, pero se evaporan más los aromas, por el contrario, las de boca estrecha, los concentran y hacen que el trago se más intenso. A Los Fondistas nos gusta agregarle algún cítrico y también cardamomo, que potencia mucho el sabor de la bebida (aunque también dependerá del tipo de tónica y de ginebra).

Definitivamente hoy celebraremos este día tan especial, porque es una bebida que nos alegra la garganta y el ánimo. Feliz día del Gin Tónic. Brindamos a la salud de nuestrxs lectorxs!!!

Los comercios históricos, ¿también son cultura?

La pregunta sobre si la gastronomía es cultura o no lo es, parecería ser trivial, sin embargo es un tema que atañe a la antropología, los estudios culturales y también se relaciona con las políticas públicas y a la forma en la que trabamos relaciones sociales con nuestro entorno más inmediato. Responder a esta cuestión es fundamental para comprender qué y quiénes somos.

Que las cosas del comer y del beber son parte de los bienes culturales de una nación, es algo incuestionable en países como Francia, Bélgica, etc. Por ello desde las políticas públicas de estos países se impulsa todo lo relativo a las cuestiones gastronómicas, que también representan una gran fuente de ingresos. En España, la comida sirve como buque insignia del turismo y de la horrorosa ”marca España”, pero al mismo tiempo la gastronomía no es protegida parte de los bienes culturales del país, aunque esto comienza a cambiar muy lentamente.

Hace unos meses nos referíamos a este tema, porque en enero de este año se modificó en Cataluña la Ley de Artesanía Alimentaria y Productos de la Tierra, incluyendo a los bacaladeros y a los productores de cervezas artesanas, reconociendo el valor cultural de ciertas costumbres alimentarias y formas de producción.

Ultramarinos / Los Foodistas
Ultramarinos / Los Foodistas

Por otro lado observamos que las políticas locales están destruyendo las particularidades que caracterizan cada región, implantando un modelo de uniformidad de ciudades. Esto es fácil de observar, pasas de una ciudad a otra y siempre tienes la sensación de estar en el mismo lugar: cadenas de supermercados, tiendas de alimentación, restaurantes y comercios en general, todos clonados. Sí, la aldea global y todas las explicaciones que queramos argumentar…. pero lo que es indiscutible es la destrucción del tejido de comercio local. Esas tiendas de ‘toda la vida’ que no sólo son defendibles por pintorescas, sino también porque implican un modo de sociabilidad, una identidad local y un tipo de comercio de proximidad. Lo más curioso de la lógica de la uniformidad, es que en más de una ocasión se sustituyen las tiendas de antaño por otras estilo ‘vintage’ o que emulan ‘lo de antes’. En fin…

Los locales comerciales verdaderamente históricos son emblemáticos dentro de la fisonomía de la ciudad y una referencia para muchas generaciones. Además cumplen con una función comunitaria, configuran el carácter de los barrios y en este sentido son patrimonio material o inmaterial de las ciudades. Ahora estos comercios están siendo víctimas de una configuración urbana donde prima la ley del más fuerte: las grandes empresas y la ‘ciudades marca’. Los comercios históricos de la ciudad, también explican parte de la vida de la gente de esa ciudad o pueblo, y son parte de historia (pequeña) de la vida de un país.

 

Colmado Quilez / Los Foodistas
Colmado Quilez / Los Foodistas

Esto es lo que está ocurriendo en la ciudad de Barcelona, asediada por el turismo masivo de cruceros, que baja en Barcelona para ver flamenco, comer tapas y beber sangría en jarras de litro con 10 pajitas de colores, como si fuera lo típico de la comida catalana. La ciudad que se vende al exterior como “la mejor tienda del mundo”, ha decidido (de espalda a sus habitantes) que todas las calles parezcan una. Poco a poco van despareciendo bares históricos, tiendas de ultramarinos como el Colmado Quilez que llevan tiempo viendo amenazada su continuidad en la Rambla Catalunya, etc. Esta misma semana aparecía una nueva noticia de otra tienda que desparece y que decidió llevar su batalla a los tribunales. Se trata de pequeña panadería del barrio de Gracia, que tiene un horno de leña que, en el caso de no poder seguir en su antiguo local, tampoco podría trasladarse.

Evidentemente los comercios deben modernizarse, adaptarse a las nuevas normativas de sanidad y otras pero, ¿es necesario deshacerse de todo lo ‘viejo’? Las actuales dueñas de la panadería de Gracia han decidido resistir hasta el final para defender su tienda y el horno, tal vez sea un buen ejemplo: unirnos a nuestrxs vecinas para impedir que las políticas que buscan la homogeneidad de las identidades de los barrios proliferen.