El mar de la tranquilitat: santuario del tapeo

Publicado el 07.04.2021


El tapeo es parte del ADN de los bares de España, pero en El mar de la tranquilitat 1969 lo han sabido llevar a nivel de culto. Desde las cañas bien tiradas, hasta los embutidos, salazones y demás productos, pasando por las tapas elaboradas, son puro deleite en un ambiente relajado.

Durante el 2020, hemos encontrado grandes aperturas fuera del centro de Barcelona y el gastrobar El mar de la tranquilitat 1969, es una de ellas.

El mar de la tranquilitat, santuario del tapeo / Foto Godo Chillida para Los Foodistas©

Acercarse hasta Sant Boi (15’ en tren desde Plaza España), es una buena idea para huir de la dinámica urbanita y sus restaurantes “sota, caballo, rey”, disfrutar de un tapeo de calidad y sin que te desagüen los bolsillos.

Sant Boi es un destino atractivo para los amantes de la comida. Además de haber un selecto grupo de restaurantes que llevan años formándose su buen nombre (algunos con etiqueta Plato Michelin), también cuentan con grandes productos de proximidad del Parque Agrario del Baix Llobregat.

1969, el año de El mar de la tranquilitat

El mar de la tranquilitat 1969 abrió sus puertas en enero de 2020 y, pesar de la pandemia, ya ocupa su puesto en ese podio del buen hacer santboiano. A pocos metros de la estación de tren, Eduard e Inma han logrado fundar todo un oasis gastronómico que le quita el aliento a los sitios más hipster de Poblenou.

El mar de la tranquilitat, en Sant Boi /Foto Godo Chillida para Los Foodistas©

El nombre del local está inspirado en el lugar donde se produjo el primer alunizaje y la fecha, obviamente, por el año de ese acontecimiento (que también coincide con el de nacimiento de la dueña). La decoración del lugar tiene claras referencias al ambiente lunar y los viajes espaciales, aunque todo muy comedido.

Por otra parte, Inma y Eduard son buenos comedores, así que La mar de la tranquilitat fue creado como un gastrobar o “gastrobodega” (como la llaman ellxs) con la calidad y el servicio que les gusta disfrutar. El tributo a esas bodegas emblemáticas de Barcelona, queda reflejado en uno de los muros que alberga pequeños cuadros con las fachadas de El Xampanyet; Boadas; Tantarantana o el bar Pastís.

Los toques vintage de este local terminan de rematar el concepto: azulejos, decoraciones y una cortadora manual de embutidos, a la que los camareros sacan buen partido cada vez que pides alguno. La cocina abierta a la sala y la barra contra la pared, borran la separación haciéndote entrar en este mundo dedicado a la buena comida. Hay una barra exterior y una pequeña terraza, bastante recogida.

Gamba de cristal rebozada con harina de garbanzo/ Foto Godo Chillida para Los Foodistas©

Navegando por los sabores

La carta de El Mar de la Tranquilitat 1969 cede todo su protagonismo a las tapas y raciones. La idea es poder compartir y probar diferentes bocados. Aquí no hay menú del día, pero te aseguramos que la relación cantidad-calidad-precio, no te dejará dudas.

En la carta se ofrecen unas cuarenta tapas, y parte de ellas van cambiando según las sugerencias (lo que te permite repetir para descubrir novedades). Un dato que parece obvio pero, con el auge de la quinta gama ya no lo es tanto, es que todo es de elaboración casera.

Trabajan con unos cuanto proveedores de proximidad y, por supuesto, con los productos del Parc Agrari del Baix Llobregat. Lo que no sale del territorio, también tiene buenas fuentes como las sardinas de Cantabria o los famosos embutidos de Cal Rovira. La carta se abre con esos embutidos, quesos, patés y salazones.

El tapeo imprescindible requiere unas bravas, que aquí las elaboran con patatas cortadas muy finas (casi chips), servidas con salsa casera picante. Como no se pueden pinchar sin romperlas, te ofrecen unas pinzas para comer las bravas.

Otro clásico del tapeo son las tortillitas de camarones (emblemáticas del recetario gaditano): una masa crujiente y fina, que no debes saltarte. Igual que la ración de gambas rosa de cristal rebozadas con harina de garbanzos, ¡para comer sin parar!

Cerrando el capítulo del tapeo tradicional, las croquetas de gambas rojas y cola langostinera, son lujuriosas. El relleno cremoso, sabor marino intenso (pura gamba) con trocitos visibles y rebozado de manual. Con un tamaño generoso, son croquetas para quienes saben disfrutar.

Productos de calidad en El Mar de la Tranquilitat/ Foto Godo Chillida para Los Foodistas©

Lucir producto

La mar de la tranquilitat, luce a partes iguales producto y buen control de la cocina. La tapa de coca de sardinas lo demuestra (ración con 6 unidades). Sardinas de calidad que marca la diferencia de comer una conserva artesanal, con tomate confitado y una coca bien crujiente, que aguanta los jugos.

Hablando de productos (y como fuimos en plena temporada), no hay que saltarse las alcachofas. Sant Boi es la capital de la alcachofa y en esta gastrobodega, las preparan a baja temperatura, lo que las deja súper tiernas y luego las rebozar, lo que le aporta el punto contrario.

También está la opción de tomar las alcachofas confitadas en aceite de oliva, con jamón 100% ibérico . Entre las sugerencias había un canelón de calçots, que tendremos que volver a probar antes de que tengamos que esperar al año que viene.

La carta tiene un apartado dedicado a los bocadillos de pan de Briox, que no pudimos degustar (ya que nos entregamos al tapeo), aunque nos quedamos con ganas de explorar el de soft shell crab, la papada al estilo cantonés o la mini burguer de rabo de toro.

Postres, sí también caseros

El momento de los dulces es delicado; muchos restaurantes con buena cocina hacen aguas en esta sección. Hartxs estamos de los ‘jetapostres’ en tarritos, de los dulces que se parecen más a un vertedero de guarradas hiperglucémicas o postres comprados.

Pastel de chocolate L’Ambroisie/ Foto Godo Chillida para Los Foodistas©

La mar de la tranquilitat ofrece postres hechos en la casa. El pà amb oli, sal i xocolata (pan con aceite, sal y chocolate), hecho de forma tradicional y sin pretensiones de remozar (como en tantos restaurantes).

El Pastel de chocolate L’Ambroisie, parte de la receta de Bernard Pacaud (tres estrellas Michelin) y por ello se llama “L’Ambroisie” (en honor al nombre del restaurante del creador). Masa quebrada con chocolate al 70%, una mezcla explosiva entre tarta y coulant, que se sirve ligeramente tibia.

El Pastel de queso sigue la estela de esta nueva fiebre por los cheeseacke (que estamos disfrutando mucho). En este caso, está hecho con tres quesos: parmesano, mascarpone y queso fresco.

Buena selección de vinos y algunos de ellos que entran a bodega por tiempo limitado (en la sección de sugerencias). Las cañas, como toda bodega que se precie, son de barril (Estrella Galicia) y tiradas a la perfección (lo podrás ver en la marca que deja cada sorbo en la copa)

¡Escápate de Barcelona y date una vuelta por Sant Boi que, palabra Foodista, comerás de maravillas!

El mar de la tranquilitat 1969: Carrer Miguel de Cervantes, 4 Sant Boi de Llobregat (Barcelona)

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