Molino de Pez Barcelona, una casa de comidas

Publicado el 19.08.2022


Molino de Pez lleva a Barcelona el espíritu de las antiguas casas de comidas, con platos de buena materia prima, poca intervención y sobre todo, la tradición de la hospitalidad

Molino de Pez, de la Familia La Ancha, ofrece una versión actualizada de las elaboraciones tradicionales y la artesanía culinaria, con una carta que cambia diariamente porque lo que se sirve en la mesa es producto de mercado.

Molino de Pez- Los Foodistas

Molino de Pez Barcelona, una casa de comidas / Foto: Godo Chilida para Los Foodistas©

Más de 100 años de buena comida

En 1919 Benigno Redruello puso a andar en Madrid La Estrecha, la primera taberna de la familia. Este restaurante ofrecía comidas tradicionales sin artificios y, a partir de aquí siguió una zaga familiar bajo el nombre de La Ancha, que ya va por la cuarta generación de hosteleros.

Actualmente Nino Redruello (heredero del negocio centenario), junto a Patxi Zumarraga, Ekaitz Almandoz y Jaime Santianes (como socios), comandan siete restaurantes, al que se suma la nueva casa de comidas de Barcelona, Molino de Pez (una versión moderna La Ancha de Madrid).

En Madrid el grupo hostelero tiene dos locales de La Ancha; Las Tortillas de Gabino; Fismuler también con sede en Barcelona (recientemente premiado por su calidad gastronómica), y Armando (Madrid y Barcelona).

Un caserío urbano

Los tres cocineros Redruello, Zumarraga y Santianes, se conocieron en elBulli. Sin embargo, Molino de Pez sigue la tónica de los restaurantes de La Ancha, con un claro hilo conductor entre cocina y sala marcado por una tradición sin artificios.

Molino de Pez - Los Foodistas

Las brasas son el centro de la casa / Foto: Godo Chilida para Los Foodistas©

Los platos de cuchara son venerados, junto con la artesanía culinaria y un servicio de sala impecable. Este nuevo local de Barcelona, tiene una carta que cambia a diario, dependiendo de las materias primas disponibles en el mercado.

El nuevo restaurante de Barcelona ocupa el bajo del hotel Seventy, ubicado entre el Eixample y el Barrio de Gràcia. La cocina abierta (centro de la casa) deja ver las brasas vivas desde cualquier punto y, desde allí, saldrán buena parte de los platos que llegarán a tu mesa.

El local está dividido en dos pisos, que albergan hasta 140 personas (incluso hay zonas para eventos privados), y fue diseñado por el estudio de “Arquitectura Invisible” de Nacho Redruello, hermano de Nino. La sala es diáfana. lo que permite la circulación y el contacto con lxs comensales

Los materiales nobles tienen una marcada presencia (madera, piedra y acero), junto a otros elementos que recuerdan a un caserío vasco, una palloza o una masía catalana. En pocas palabras, la modestia sin exhibicionismos también forman parte de la sala.

Molino de Pez - Los Foodistas

Torrezno ibérico de bellota/ Foto: Godo Chilida para Los Foodistas©

Cuchara y hospitalidad, el sello de Molino de Pez

Molino de Pez es un buen sitio para ir en grupo, en pareja o incluso solx pero, sobre todas las cosas es un lugar para quien disfruta del buen comer. La cocina de costumbres es lo que va a signar cualquier experiencia en este restaurante. Las brasas, el horno de leña, cazuelas de barro, la vajilla blanca (sin logos) y hasta el pan casero que llega a la mesa y la sonrisa del personal, son los ingredientes de esta receta.

La carta es larga, unos 60 platos (siempre de temporada) que reflexionas sobre los clásicos de siempre y se sirven en raciones generosas. Para comenzar, unas “Croquetinas” de leche de pastoreo, son toda una declaración de intenciones. Simplemente leche de excelente calidad (esa que no encuentras en ningún sitio), un bocado con un rebozado perfecto que explota en la boca inundándola de sabores lácteos.

Molino de Pez - Los Foodistas

Las tortillas con el sello de La Ancha/ Foto: Godo Chilida para Los Foodistas©

Entre los entrantes, hemos probado el torrezno ibérico de bellota; por recomendación del camarero: unas Acedías de trasmallo (un pescado que vive en los fondos arenosos); la ensalada de queso hecho en casa con boniato y, por supuesto la tortilla de patata (una piel de huevo que esconde un corazón poco cuajado).

Molino de Pez - Los Foodistas

Corvina a la brasa/ Foto: Godo Chilida para Los Foodistas©

La oferta de entrantes se puede compartir, así que la mejor opción es ir en grupo para poder probar más platos. Los Foodistas somos dos (y el estómago da lo que puede), pero nos quedamos con ganas de probar su famosa ensaladilla de patata y lubina (un homenaje al padre de Nino).

Molino de Pez - Los Foodistas

Lomo bajo madurado de vaca, a la brasa/ Foto: Godo Chilida para Los Foodistas©

Ya que el fuego preside la casa, no podíamos dejar de hacerle los honores. Por ello nos decantamos por el pescado de temporada, en este caso una Corvina a la parrilla. El lomo bajo de vaca madurada, es también un espectáculo que hay que vivir. Todos los platos vienen acompañados con una sencilla pero espectacular ensalada de lechuga romana y cebolla, una patata ‘chafada’ hecha a la parrilla.

Los postres, mención de honor y recuerdos de infancia

La cocina de postres también está a la vista, y buena parte de ellos se terminan en la mesa directamente de la mano de la pastelera. Todos son caseros 100%, y con una oferta que ya es difícil de encontrar.

No sabemos bien por qué, pero en la mayor parte de los restaurantes se ha puesto de moda ofrecer postres que deberían ser para la merienda (carrot cake, tarta de chocolate y una larga lista disparatada), y por ejemplo los flanes han pasado a ser rara avis.

Molino de Pez - Los Foodistas

Postres clásicos, difíciles de encontrar en muchos restaurantes / Foto: Godo Chilida para Los Foodistas©

Los postres de Molino de Pez, vienen cargados de infancia y de propuestas clásicas (que nos alegramos de volver a encontrar). Como ejemplo, la cuajada con miel y nueces; el babá caliente con nata (de verdad); natillas con galleta María; Tocino del cielo o la mítica tarta de queso de Fismuler, con queso crema e Idiazábal.

Molino de Pez cuenta con una extensa carta de vinos además de una buena oferta de coctelería clásica que redondean la experiencia. Aquí la simplicidad se da la mano con el buen hacer, para que tu experiencia se borde lentamente desde la entrada hasta la galleta casera que te ofrecen con el café, para cerrar la velada.

Molino de Pez, Barcelona

Còrsega, 346 (08037) Barcelona 
Reservas: 935 95 95 91
De lunes a domingo, de 12.30h a 16.30h. y de 20:00h a 01:30h

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